Supéralo

La melancolía llamó a su puerta una tarde de primavera. Rose yacía acurrucada en el sofá de piel marrón con una taza humeante de chocolate caliente. Se había pasado una manta fina de color gris perla por encima de los hombros y se frotaba los pies con suavidad para tratar de sentir calor.

Su móvil acababa de sonar, la alarma de cada siete de abril, el anticipo de las lágrimas en memoria de los que ya no estaban. Levantó el aparato portátil y lo miró con la indiferencia de quien ha olvidado lo que estaba haciendo. «5 años sin Rob». Se arrebujó en la manta y se abrazó a la taza de chocolate. El vapor le subía hasta la cara y le dilataba los poros de la piel, pero no la apartó. Sopló hasta que su aliento se fundió con el calor y dio un corto sorbo al dulce. Dulce, muy dulce, con extra de azúcar, como siempre le había gustado. Apoyó la cabeza entre las piernas y dejó el brazo colgando con la taza en el aire. ¿Por qué a ella? ¿Por qué en aquel momento? Sus únicos momentos de descanso después de un agotador día de trabajo respondiendo a llamadas y manteniendo conversaciones con un centenar de extraños todos los días.

Alguien llamó a la puerta. Pero estaba demasiado lejos como para levantarse a mirar quién era.

—No estoy en casa. Pase más tarde.

—Vamos, Rose, abre la maldita puerta.

Era la voz de Jane, y ella nunca se rendía. Se deshizo de la manta que la abrazaba y dejó la taza todavía humeante sobre el posavasos que había colocado sobre la mesa auxiliar justo antes de sentarse. Se acercó a la puerta y echó un vistazo por la mirilla. Bien, estaba sola.

Retiró el pasador e hizo girar el pomo. Jane apareció ataviada con su casual abrigo negro, de estilo militar, parecido a una gabardina. Siempre llevaba botas, hasta en los días de sol, y siempre en pantalón largo. A veces, Rose se preguntaba si Jane no tendría piernas ortopédicas que deseara mantener en secreto.

—No soy buena compañía en estos momentos, Jane.

—Ya van cinco, eh… —Cruzó el pequeño salón y se dejó caer sobre el sofá de piel marrón, justo al lado de donde permanecía la manta abierta.

Rose se arrebujó de nuevo en la manta y cogió la taza de chocolate antes de acabar de taparse.

—Sí… Parece que ha pasado muy poco tiempo desde…

—A mí me parece que que pasó hace una eternidad.

Rose se la quedó mirando, con la nariz metida en la taza.

—¿A qué has venido, Jane? ¿Hoy no trabajas?

Su amiga parecía perdida. Tenía la extraña sensación de que su cuerpo permanecía allí, quieto, tranquilo, pero que su mente viajaba a mil por hora por lugares inhóspitos y solitarios.

—Jack ha muerto.

Las manos comenzaron a temblarle. La taza casi perdió la inestabilidad entre sus dedos. La dejó sobre el posavasos y se tapó fuerte con la manta, ocultando su mandíbula desencajada.

—¿Cuándo…?

 —Hace un par de días. —No la miraba. Su mirada vagaba por el salón, pero no estaba mirando a nada en concreto, porque no buscaba otra cosa que una salida a aquella conversación. Pero era la clase de conversación que andaba buscando.

Jane tamborileó con los dedos sobre el respaldo del sofá. La pierna se le movía frenética. Sabía que se moría de ganas de sacar un cigarrillo del bolsillo interior de su chaqueta y darle una larga calada. Pero Rose odiaba el tabaco, y ella lo sabía. Y, lo que era aún mejor, lo respetaba.

—¿Cómo ha…?

—Sobredosis.

—Ah.

Un par de solitarias lágrimas le recorrieron las mejillas. Pero no fue hasta que Jane la miró y abrió mucho los ojos que reparó en ello.

—Perdóname. Sólo era mi amigo, tú sin embargo… Teníais planes, ibais a…

—La vida me ha dado una patada en los cojones. Sí. Pero qué te voy a contar a ti…

—Sí… —Se secó las lágrimas y cogió de nuevo la taza de chocolate para darle un sorbo. Luego se la pasó a Jane—. La dama blanca nunca tiene suficiente… Supéralo.

—Tú primera.

MonikBlanchett.

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Los Personajes

El personaje es tan importante como lo es el conflicto (visto en Construyendo Personajes) para la historia, ya que el lector crea un vínculo afectivo con el personaje y no con la historia.

Cuando creamos personajes, ya sea en papel, ordenador o en nuestra mente, es importarse plantearse, una vez completada la ficha de PERSONAJE definitiva:

  • La tipología de personajes:
    • Jerarquía:
      • Protagonista: Eje de la trama.
      • Principales: Eje de la trama secundaria. (Antagonistas, compañeros…)
      • Secundarios: Segundo orden en la trama.
      • Figurantes: personajes florero, los que están de fondo, quienes pasan por la calle, los extras.
    • Psicólogía:
      • Personajes Redondos: No encarnan un sólo rasgo humano si no que se muestran varios en él. Personaje contradictorio que es variante, personaje que evoluciona, que cambia y sorprende de manera convincente.
      • Personajes Planos: Personajes que sólo encarnan una cualidad humana y cuyo carácter no cambia. Su actitud no sorprende al lector por que actúa de manera unilateral. Ideal para novela de género.
        • Por ejemplo: Un personaje avaricioso.

Cuando hablamos de personajes redondos y planos no significa que nuestro protagonista deba de ser redondo, todo lo contrario. Debemos hacerlo atractivo, ya sea con una sola cualidad o con muchas variantes.

¿Cómo construirlos?

  • El personaje debe de perseguir un objetivo de vida o muerte, si no la trama flojea. Los personajes han de ser eficaces y competentes en su hábito.
  • Las evoluciones bruscas no son buenas ni convincentes.
  • Hay que pensar en personajes extremos.
  • Debemos de creernos a los personajes para que el lector también se los crea.
  • Han de tener verosimilitud dentro de sus acciones. No puede ser avaro y luego compartir lo suyo con todo el mundo.

Rehaz tantas veces como haga falta a tu personaje principal si encuentras algo que no te convenza. No importa las veces que cambie siempre que estés convencido de que puedes hacerlo mejor. ¡Ánimo con ello!

 

Saludos,

 

 

MonikBlanchett.

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Construyendo Personajes

Cuando creamos una historia debemos dotar al protagonista o protagonistas y al antagonista o antagonistas de conflictos, deseos y objetivos. No vale que sean buenos por que sí o malos por que sí. Necesitas algo más.

Cada uno de ellos debe contraponer sus deseos u objetivos al otro para crear conflictos, es decir, el protagonista y el antagonista no pueden querer lo mismo y con el mismo fin, uno de ellos debe de quererlo por otro motivo que cause conflicto con los deseos del otro.

Se ha de distinguir entre metas principales y acciones secundarias. Las metas principales son aquello que el protagonista desea y las acciones secundarias es el cómo lo consigue.

Pongamos por caso que nuestro Protagonista es abogado defensor y que nuestro Antagonista ha cometido el crimen. El objetivo principal del Protagonista es demostrar la inocencia de su cliente mientras que el Antagonista desea cargarle el muerto a otro y librarse de la justicia como objetivo principal.

Como acción secundaria, nuestro Protagonista seguirá las pistas hasta descubrir la verdad. Eso lo conducirá a realizar su objetivo principal: descubrir la verdad.

Sin embargo, cuando el Antagonista trate, como acción secundaria, de poner al protagonista entre las cuerdas y acusarlo a él del asesinato. De este modo, el protagonista no sólo debe de defender a su cliente y descubrir la verdad sobre el caso si no que ahora también debe de probar su inocencia. A esto lo llamamos Oposiciones.

Es esencial que haya conflicto entre el Protagonista y el Antagonista a fin de crear una historia. Dicha historia puede empezar bien sea con el objetivo o meta del Protagonista como con el conflicto del Antagonista.

A continuación te pongo varios ejemplos sobre:

  • Objetivo principal:
    • Probar la propia inocencia.
    • Probar la inocencia de otro.
    • Alcanzar el éxito.
    • Alterar el curso de la historia.
    • Encontrar o localizar a una persona u objeto desaparecido.
    • Llegar a convertirse en artista.
    • Descubrir la verdad.
    • Triunfar en el amor.
    • Ayudar a alguien.
    • Procurar un mundo mejor.
    • Salvar al mundo.
    • Búsqueda de la identidad.
    • Superar adversidades.
    • Superarse a sí mismo.
    • Superar los problemas económicos.
    • Emprender un negocio.
    • Evitar un crimen o acto terrorista.
    • Alcanzar una posición laboral o social importante.
    • Cometer un crimen.
    • Volver a casa.
    • Asumir poder.
    • Provocar la caída de otro.
    • Causar daño.
    • Buscar venganza.
    • Huir del pasado.
    • Ganarse el perdón.
    • Buscar un tesoro.

 

  • Conflictos:
    • PROTAGONISTA:
      • Enamorarse.
      • Querer un objeto.
      • Desear justicia.
      • Buscar el éxito.
      • Desear un trabajo.
      • Tratar de alcanzar una meta.
      • Tener una ideología.
      • Tratar de defenderse.
      • La víctima.
      • El defensor.
      • Un competidor.
      • De parte del bien.
    • ANTAGONISTA:
      • Un rival.
      • Separar a la pareja.
      • Querer el mismo objeto.
      • Escapar de la Justicia.
      • Desear el mismo trabajo.
      • Tener un punto de vista diferente.
      • El agresor.
      • El traidor.
      • El competidor.
      • Robar un objeto.
      • De parte del mal.

Hay muchas más posibilidades, sólo has de encontrar la tuya. Recuerda que siempre deben de entrar en conflicto y siempre deben de topar con obstáculos para que no le resulte demasiado sencillo todo al lector. ¡Ánimo!

Saludos,

 

 

MonikBlanchett.

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¿Por dónde empiezo?

La eterna pregunta del millón de dólares: ¿Por dónde empiezo mi novela?

Antes de empezar, hay ciertas pautas que deberás determinar antes:

  1. ¿Qué historia quieres contar? ¿A qué género pertenece?
  2. ¿Quién será el protagonista de tu historia? ¿Quién el antagonista?
  3. ¿Dónde transcurre la historia?
  4. ¿Cómo se desarrolla el conflicto de la trama principal?
  5. ¿Por qué ocurre esto y por qué a este personaje?

Una vez tenemos estos 5 puntos clave en mente, podemos pasar a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué personajes secundarios incluye la trama?
  2. ¿Existen subtramas de otros personajes o del mismo protagonista?
  3. ¿Por qué mi antagonista es antagonista? ¿Qué lo ha llevado a esa situación?
  4. ¿Cómo resuelve el conflicto el protagonista y cómo termina la historia?
  5. ¿Y si la historia fuera diferente?

Es importante tener todas estas cosas claras, y por supuesto te puedes hacer muchas más preguntas, aunque temas como el final pueden revelársete más adelante o incluso ser modificados sobre la marcha. Lo ideal es hacerse un mapa conceptual, un esquema, una escaleta, e ir siguiendo paso a paso. Hay mil formas de hacerlo, puedes buscar ayuda en Internet o puedes crearte un método de trabajo propio. Yo prefiero el mío, porque voy más a mi aire y me aclaro mejor conmigo misma:

Escaleta

Me organizo de la siguiente manera:

  • Arriba, la línea argumental de la protagonista. Los acontecimientos escritos en rojo son giros importantes en la historia.
  • Los diferentes colores que van apareciendo bajo ella son los personajes secundarios, su vida antes de encontrarse con ella y su vida a partir de ella.
  • Abajo, la línea argumental de la protagonista, una vez más.
  • A tiempo real junto al avance de la protagonista, los tres colores restantes son los antagonistas; qué hacen, dónde y con quién.
  • La franja roja significa en qué parte de la historia estoy.
  • Los recuadros bordeados son escenas de un mismo capítulo y los recuadros blancos anotaciones para el capítulo, detalles.

Pero como este hay mil métodos más, sólo debéis de encontrar el vuestro.

Finalmente, y para acabar, el mejor consejo que he escuchado nunca a la hora de empezar a escribir finalmente esa novela: Busca una primera escena que enganche al lector. Empieza en mitad de una acción, ya sea un crimen sin resolver, el asedio a un castillo, el robo de un bolso o una escena de sexo… La que prefieras, pero piénsala muy bien. Porque si empiezas a hablar del tiempo o del mobiliario, o simplemente te paras en largas descripciones, el lector se dispersará. Engánchalo, capta su atención. Y a partir de esa escena será tuyo.

Saludos,

 

MonikBlanchett.

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