Empezar a pensar una historia

Bueno, bueno, bueno. Llevo muchos días sin colgar entrada, y es que en mi vida están empezando a suceder muchas cosas. No, todavía no me publican. No, tampoco he acabado de escribir ninguna de las tres novelas que tengo tv harry potter alan rickman hogwarts snapeempezadas. De hecho todavía falta mucho para que todo eso suceda, jaja. El caso es que estaba planteándome qué podría escribiros esta vez y me he dicho: has explicado la estructura externa de la creación de la novela (creación de personajes, de trama, escena vs resumen, mostrar vs decir…) pero creo conveniente que os explique cómo se junta todo eso en un recipiente imaginario y se le da mezcla y forma.

Lo primero, es que pienses en el tipo de historia que quieres contar, empezando por el género. ¿Novela negra? ¿Novela de fantasía? ¿Romántica? ¿Juvenil? ¿Histórica? Piensa, harry potter potter potterhead hp6 enigma do principesacúdete los sesos, rebusca en tu interior, qué es lo que quieres contar. Y, muy importante, ¿quieres que tu historia tenga un mensaje más allá del entretenimiento? ¿Qué le quieres decir al lector, qué lección esperas que aprenda? Es importante que pienses en esto porque si quieres transmitir un mensaje concreto tendrás que trabajarlo mucho. Si solamente quieres escribir para que la gente se evada en tus historias y las disfrute en un momento de puro relax, sí, es necesario que la construyas bien, pero no es necesario que lleves al detalle ese mensaje que debe quedar claro.

En cuanto a personajes, hay que prestar verdadera atención antes de crear la ficha de PERSONAJE definitiva, pues debes de pensar bien qué personaje quieres para tu historia. Tu personaje, o más bien su carácter, ha de combinar o encajar bien con la línea argumental o trama de lo que quieres contar o a menudo quedará colgado o sobresaldrá demasiado, y de manera negativa. De modo que, piensa en cómo quieres que sea, imagínalo en tu cabeza, hazlo moverse por un espacio imaginario, imagina su voz. Y luego rellena la ficha.

Ah, y no olvides a los personajes adicionales que acompañarán a tu protagonista, ademásharry potter hp judge judging you judging de su enemigo o rival. Es importante que el opuesto a tu personaje sea tan redondo como sea posible, que ambos personajes estén bien dibujados. Los personajes que se desdibujan a menudo pasan a ser segundo plano y no suelen retenerse en la memoria como personajes épicos o sobresalientes. De modo que piensa bien en qué antagonista quieres para tu historia y qué le aporta, de la misma manera que los demás secundarios.

Recuerda que un buen final debe acompañar a un buen principio. ¿Cómo crees que acabarán tus personajes? ¿Tu novela tendrá un buen final o quedará inconcluso? ¿Te harry potter emma watson surprised unexpected hermioneatreves a dejar al lector con un palmo de narices y presentarle un final de espanto, lejos del vivieron felices y comieron perdices?

Piénsalo detenidamente, porque si pretendes acabar con algo trágico y tu final no resulta épico decepcionarás al lector, se sentirá estafado y muy probablemente acabe pensando que ha perdido el tiempo. Si le vas a dejar mal sabor de boca al menos que el regusto sea dulce.

Como dije en anteriores entradas, es importante que te organices con una escaleta o esquema. Escoger qué va a suceder antes de que suceda te ayudará a avanzar cuando te pongas a escribir. No es necesario que lo anotes todo, solamente aquellos momentos importantes o a destacar; el resto ya lo irás improvisando.

Revisa todo lo que escribas una vez termines. Y una vez finalizada la novela repásala tantas veces como haga falta. Y, sobre todo, empieza fuerte, engancha al lector en la primera línea. No lo aburras a descripciones o con una historia poco trascendental o dejará de leerte probablemente sin terminar el capítulo.

Y, por encima de todo, no te agobies si tardas demasiado en escribir o si tienes poco tiempo. El mundo no se edificó en 2 días, las cosas llevan su tiempo y cada uno lleva un ritmo diferente.

¡Hasta pronto!

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MonikBlanchett.

Funciones de la descripción

Anteriormente hablamos sobre el Decir vs Mostrar, una entrada basada sobretodo en la descripción y las escenas, así como en el Resumir vs Escenificar. Hoy, hablaremos de las funciones de dicha descripción.

Las funciones de la descripción:

  • Preparan al lector.
  • Caracterizan a los personajes.
  • Simbolizan una idea.
  • Son los elementos clave de una escena.
    • Acción.
    • Escenario.
    • Acción+Escenario = Atmósfera.

Cualquier escena ocurre en un escenario y por tanto es importante no olvidarse nunca de crear dicho escenario. Nuestra descripción debe tener valor más allá del ornamento y las frases biensonantes, ha de tener un objetivo.

Es bien sabido que hay una serie de descripciones que ponen al lector automáticamente en alerta y lo preparan, como la descripción de una noche tenebrosa, con un castillo negro al fondo de un bosque abandonado. El lector es capaz de visualizarlo al momento y la atmósfera en que lo sumergimos hará que, al presentarle a un asesino o incluso a un fantasma, el lector ya dé por hecho que tarde o temprano tendría que salir.

También es importante que creemos espacios significativos, como el lugar en el que viven los personajes o donde pasan el rato. Eso puede caracterizarlos mucho y es un buen método descriptivo, así como dichos objetos o elementos que aparecen de manera natural y dotados de verosimilitud (a esto se le denomina heiccidad). Por ejemplo, en la serie Friends, el Central Perk, el café donde se reúnen los protagonistas, está dotado de un sin fin de características y elementos que hacen brillar las personalidades de cada uno. Desde la zona de micro para la loca de Phoebe y sus canciones hasta el sillón de Joey, del que sólo se despega para caer en el de su casa.

¿Pero cómo construimos una escena?

La escena se compone de dos elementos básicos:

  • La acción.
    • Qué hacen, dicen o piensan los personajes en diferentes lugares, ambientes o frente a otros personajes y situaciones.
  • El escenario:
    • Dónde lo hacen.
      • Elementos fijos del escenario: paredes, puertas, mesas, ventanas…
      • Elementos variables: todos aquellos que cambian, que cambian de luz, de olor, de sonido, de temperatura… En definitiva, aquellos que crean atmósfera.
        • Por ejemplo, una vela. La última vela de la casa, consumiéndose. Puede apagarse su llama por un golpe de viento repentino o puede consumirse hasta ser apagada por la propia cera. La luz cambiará drásticamente a oscuridad o irá bajando en intensidad a medida que la perdamos.

En todo momento debemos de tener fijos en la cabeza todos estos elementos. No hace falta que salgan siempre, pero no debemos perderlos de vista y debemos utilizarlos regularmente para darles un aspecto natural y verosílim dentro de nuestro escenario.

Es importantísimo que sepas que las escenas tienen ritmo:

  • Lento:
    • Se escribe con frases largas y compuestas por subordinadas, repletas de comas y largas descripciones.
  • Rápido:
    • Frases cortas y coordinadas, con puntos seguidos y acciones correlativas.
    • Verbos de estado (correr, saltar, comer…)
    • Mucho uso de los sustantivos y los adjeticos.
    • Palabras que connotan rapidez.

Recuerda no hacerte pesado en las descripciones para no hacer creer al lector que está perdiendo su tiempo. Varía entre la acción y escenario para crear esa atmósfera perfecta que lo enganche desde el primer momento.

Saludos,

MonikBlanchett.

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Enviar el Manuscrito

En una de las primeras entradas te expliqué lo que sucedía cuando enviabas tu manuscrito a editorial y lo rechazaban (¿Qué ocurre cuando me rechaza una editorial?). En esta ocasión te voy a dar las claves antes de enviar el manuscrito.

  1. Finaliza la novela. ¿Fácil, no? Aunque todo depende de la extensión.
  2. Revísala. Revisa faltas de ortografía, revisa caos en la trama, agujeros argumentales, frases sintácticamente mal construidas… Si conoces a algún filólogo o maestro mejor.
    • El editor se fijará mucho en tu manera de escribir y enviar un manuscrito limpio de revisión o con pocos fallos te dará puntos.
  3. Revísala de nuevo. ¿Puedes eliminar algo? ¿Alguna escena que sea innecesaria? ¿algún diálogo sin importancia?
  4. Revísala una vez más, esta vez como lector. ¿Te ha parecido todo verosímil y fácil de seguir?
  5. Si no lo has hecho durante el proceso (cosa que te aconsejo), envíasela a un amigo o familiar de confianza. Y con confianza no quiero decir que os llevéis genial, si no que te asegures de que su opinión será realmente sincera y te hablará sin tapujos.
  6. Si hace falta, hazle una cuarta revisión con los consejos de tu amigo o familiar.
  7. Regístrala (copyright) en el Registro de Propiedad intelectual de tu comunidad autónoma o lugar de residencia. Una opción rápida sería registrarla en Creative Commons.
  8. Busca todas las editoriales que crees que son adecuadas para el tipo de género de tu novela. Si, por ejemplo, has escrito un ensayo, no la enviarás a una editorial especializada en fantasy. O si has escrito fantasy no la enviarás a una de historia universal. Investiga y valora cuáles son tus posibilidades.
  9. Elige las editoriales que consideres más grandes e importantes y envíales tu manuscrito. Espera pacientemente, aproximadamente 3 o 4 meses, y, si no recibes respuesta, envíalas al resto de editoriales. Alguna contestará tarde o temprano.
  10. Sigue las pautas determinadas en las páginas web de cada editorial. Ellas te dirán qué pasos seguir a la hora de enviar el manuscrito.
  11. Incluye en el envío, si te lo solicitan, un RESUMEN de tu novela. Sin dejarte nada, con SPOILERS, de principio a fin. De éste modo el Lector Profesional valorará si vale la pena dedicarle tiempo. Leerse un manuscrito de 900 páginas no es moco de pavo, y eso ayudará a descartar las carentes de interés para el público para el que trabajan.
  12. SÉ MUY PACIENTE. Es un proceso largo y pesado, te morderás las uñas de las manos y de los pies, te volverás loc@, le darás vueltas a todo lo relacionado con tu novela y te cuestionarás si vale la pena o si has cometido un error.
  13. Y, sobre todo, CONFÍA EN TI MISMO.

 

¡Ánimo y mucha suerte a tod@s!

Saludos,

 

 

MonikBlanchett.

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Construyendo Personajes

Cuando creamos una historia debemos dotar al protagonista o protagonistas y al antagonista o antagonistas de conflictos, deseos y objetivos. No vale que sean buenos por que sí o malos por que sí. Necesitas algo más.

Cada uno de ellos debe contraponer sus deseos u objetivos al otro para crear conflictos, es decir, el protagonista y el antagonista no pueden querer lo mismo y con el mismo fin, uno de ellos debe de quererlo por otro motivo que cause conflicto con los deseos del otro.

Se ha de distinguir entre metas principales y acciones secundarias. Las metas principales son aquello que el protagonista desea y las acciones secundarias es el cómo lo consigue.

Pongamos por caso que nuestro Protagonista es abogado defensor y que nuestro Antagonista ha cometido el crimen. El objetivo principal del Protagonista es demostrar la inocencia de su cliente mientras que el Antagonista desea cargarle el muerto a otro y librarse de la justicia como objetivo principal.

Como acción secundaria, nuestro Protagonista seguirá las pistas hasta descubrir la verdad. Eso lo conducirá a realizar su objetivo principal: descubrir la verdad.

Sin embargo, cuando el Antagonista trate, como acción secundaria, de poner al protagonista entre las cuerdas y acusarlo a él del asesinato. De este modo, el protagonista no sólo debe de defender a su cliente y descubrir la verdad sobre el caso si no que ahora también debe de probar su inocencia. A esto lo llamamos Oposiciones.

Es esencial que haya conflicto entre el Protagonista y el Antagonista a fin de crear una historia. Dicha historia puede empezar bien sea con el objetivo o meta del Protagonista como con el conflicto del Antagonista.

A continuación te pongo varios ejemplos sobre:

  • Objetivo principal:
    • Probar la propia inocencia.
    • Probar la inocencia de otro.
    • Alcanzar el éxito.
    • Alterar el curso de la historia.
    • Encontrar o localizar a una persona u objeto desaparecido.
    • Llegar a convertirse en artista.
    • Descubrir la verdad.
    • Triunfar en el amor.
    • Ayudar a alguien.
    • Procurar un mundo mejor.
    • Salvar al mundo.
    • Búsqueda de la identidad.
    • Superar adversidades.
    • Superarse a sí mismo.
    • Superar los problemas económicos.
    • Emprender un negocio.
    • Evitar un crimen o acto terrorista.
    • Alcanzar una posición laboral o social importante.
    • Cometer un crimen.
    • Volver a casa.
    • Asumir poder.
    • Provocar la caída de otro.
    • Causar daño.
    • Buscar venganza.
    • Huir del pasado.
    • Ganarse el perdón.
    • Buscar un tesoro.

 

  • Conflictos:
    • PROTAGONISTA:
      • Enamorarse.
      • Querer un objeto.
      • Desear justicia.
      • Buscar el éxito.
      • Desear un trabajo.
      • Tratar de alcanzar una meta.
      • Tener una ideología.
      • Tratar de defenderse.
      • La víctima.
      • El defensor.
      • Un competidor.
      • De parte del bien.
    • ANTAGONISTA:
      • Un rival.
      • Separar a la pareja.
      • Querer el mismo objeto.
      • Escapar de la Justicia.
      • Desear el mismo trabajo.
      • Tener un punto de vista diferente.
      • El agresor.
      • El traidor.
      • El competidor.
      • Robar un objeto.
      • De parte del mal.

Hay muchas más posibilidades, sólo has de encontrar la tuya. Recuerda que siempre deben de entrar en conflicto y siempre deben de topar con obstáculos para que no le resulte demasiado sencillo todo al lector. ¡Ánimo!

Saludos,

 

 

MonikBlanchett.

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El enigma de Jack

Bonnie Reed había ido a buscar refrescos para ella y sus amigas, la excusa perfecta para evitar oírlas deshacerse en halagos sobre Jack y Albert, sus dos mejores amigos. Pensó en ellos cuando echó las monedas en la máquina de detrás del gimnasio. Los imaginó sentados en uno de los bancos del jardín trasero del instituto, hablando de enigmas y misterios sin resolver, comentando hasta la saciedad sus escenas preferidas de las novelas de Sherlock Holmes y poniendo en duda la inteligencia del inspector Lestrade, a quien Jack consideraba un idiota. Albert trataría una vez más de hacerle entender que Lestrade no es más que un humano corriente con la suficiente inteligencia como para recurrir a Holmes a la hora de resolver los casos más difíciles. Y así pasarían horas, sentados en aquél banco, sin dar su brazo a torcer hasta la hora de comer.

Cuando dobló la esquina, se los encontró a lo lejos, cruzando la cancha de baloncesto, ambos con su peculiar y lento caminar y una bolsa de snacks en las manos. Corrió hacia ellos con las latas en las manos y trató de llamar su atención a gritos. Albert, de pelo negro recogido en una pequeña cola y ojos verde musgo, fue el primero en parar, y también el único, pues Jack, pelirrojo y hosco, prosiguió su marcha como si Bonnie no existiera.

—¿Qué hacéis? —preguntó la niña, sin perder la sonrisa.

—Ya sabes, resolver casos —contestó Jack, con la misma indiferencia de siempre, y sin dejar de avanzar patio arriba.

—¡Pero sólo los resuelve él! —se quejó, Albert. Sin embargo, cual perrito faldero, Albert corrió tras la estela de pasos de Jack y se colocó junto a él—. Siempre resolvemos el misterio a la vez. —Miró a Bonnie—. Pero…

—Pero siempre es él quien se lo cuenta al cliente, ¿verdad? —completó Bonnie, mirando inquisitivamente la nuca de Jack. Volvió a centrar la conversación en su otro amigo—. Tendrías que desvelar misterios por tu cuenta.

—Oh, no… Yo no quiero dejar a Jack…

Bonnie suspiró y corrió tras ellos hasta colocarse delante. Caminó de espaldas con los brazos en jarra y muy seria le preguntó a Albert:

—¿Qué querías ser de mayor, Albert?

—¡Detective, como Jack! —El niño sonrió de oreja a oreja y le vibraron las pecas.

—Pues si sigues así sólo conseguirás ser su ayudante. —Bonnie lo señaló con un dedo inquisitivo.

—¡Seré Watson! —Más que decepcionado parecía emocionado.

—Peor. Serás como la señora…, la señora…

—Hudson —intervino Jack, pasando de largo.

—¡Eso! Como la señora Hudson. Te conocerán como «ése que vive con o cerca de Jack Fine».

Albert frenó sus pasos y pareció reflexionar unos instantes. Bonnie sabía bien que, para él, pasar toda la vida al lado de su mejor amigo era más que suficiente, pero también tenía aspiraciones, ambiciones y anhelo de reconocimiento. Ahora mismo no era más que un niño pero en un futuro podría llegar a ser alguien casi tan impresionante como estaba segura de que lo sería Jack.

—¡Lo tengo! —vociferó el niño.

Jack se dio la vuelta y paró en seco. Sus ojos grises contemplaron a Albert como si fuera la primera vez que lo veía y se cruzó de brazos con expresión aburrida.

—¿Un caso?

—¡No! Digo que ya sé qué haré. —Sonrió todavía más—. ¡Seré tu antagonista!

—¿Su qué? —Bonnie pensó que igual hubiese sido mejor no abrir la boca. Jack también lo pensó, pues la mirada crítica que le dedicó lo dejaba todo bien claro.

—¡Crearé nuevos casos para que los resuelvas!

—No seas absurdo, no estoy interesado en acertijos para niños.

—¡Me esforzaré para que sean dignos de tu inteligencia! —insistió, Albert, muy serio.

Bonnie y Jack intercambiaron miradas.

Aquella no fue su mejor idea. La ciudad estaba sumida en el caos, el índice de delincuencia había estado subiendo durante los últimos años y las recientes muertes de civiles inocentes eran el tema principal de cada telediario. No había mañana en que el nombre de Albert Heigl no le revolviera el estómago, ¿y qué podía hacer ella? Seguirle la pista a través de los presentadores del informativo mientras observaba con nerviosismo la taza intacta y a rebosar de café que Jack había dejado sobre la mesa de la cocina hacía ya dos semanas y media. «No lo tires, volveré lo antes posible para tomármelo. Te juro que esta vez me lo tomaré contigo», le había dicho mientras se ponía su larga y grisácea gabardina en el umbral de la puerta, preparado para marcharse.

Sonó el teléfono. Lo cogió y deslizó con rapidez el dedo pulgar hasta el botón verde.

—¿¡Jack!?

—Hola, Bonnie. —Su voz se escuchaba algo distorsionada.

—¡Eso es todo lo que tienes que decirme? Llevas dos semanas fuera de casa, ¿dónde estás?

—Cruzando el canal de la Mancha. Sospecho que la Torre Eiffel será el escenario de nuestro próximo encuentro.

—¡Basta, Jack! Debes parar esto de una vez, deja de perseguirlo y vuelve a casa.

—¡NO! —La chica dio un respingo—. ¿Recuerdas la última vez que me pediste volver? ¿Recuerdas a cuántas personas se llevó por delante sólo por no acudir a su cita?

—Pero, Jack…

—Bonnie, tienes que entender que este juego se le ha ido de las manos. Deja de creer que sigue siendo nuestro Albert porque está claro que ha perdido el juicio.

Bonnie no dijo nada. Era cierto, de nada servía ignorar sus juegos, tampoco intentar hablarle. Se había fijado como meta pasar el resto de su vida sirviéndole a Jack de entretenimiento, quería seguir girando alrededor de su mundo. Sabía tan bien como Jack que aquel niño inocente y simplón que soñaba con ser el segundo Sherlock Holmes se había acabado convirtiendo en una copia barata y algo absurda del profesor James Moriarty.

—Ten cuidado… —le dijo, antes de colgar.

Pero él le colgó sin decir una palabra.

Con lágrimas en los ojos, Bonnie miró la foto que había junto al teléfono, la última foto que se habían hecho los tres juntos, en aquel bar de Londres, unas semanas antes de que todo cambiara. Bonnie se había puesto su mejor vestido, uno de color cereza con escote en uve, mangas hasta los codos y falda corta de vuelo. Se había rizado su melena castaña tras recordar el primer y único cumplido que Jack le había dedicado en toda su vida: «vaya, pero si pareces una chica», le había dicho. No era el cumplido más romántico del mundo pero era lo más bonito que le había conseguido arrancar en muchos años.

Durante años lo había estado amando en secreto, idealizando a aquél hombre inalcanzable y sediento de casos que lo llevaron al más alto standing de los detectives. Sin embargo, no tenía muy claro en qué punto estaba estancada su relación, pues a pesar de verse casi todos los días parecía que él sólo quería seguir avanzando en su carrera como detective.

Se ahuecó la melena antes de entrar al bar y tras cruzar el umbral buscó las cabezas de sus dos amigos por la sala. Los halló en una de las mesas del fondo, la más oscura, junto al billar. Los saludó con la mano pero éstos no parecían haberla visto de modo que caminó con paso decidido y mostrando aquella amplia sonrisa que la acompañaba desde que tenía memoria por si a alguno de los dos se le ocurría echar un vistazo.

Llegó a los pocos segundos y se sentó junto a Albert.

—¡Felicidades, Jack!

El chico asintió, tan expresivo como de costumbre, y ni corta ni perezosa Bonnie sacó la cámara de fotos del bolso y los hizo juntarse para que la foto saliera mejor.

—Vamos, una foto para recordar este día.

«Clic».

—A ver a ver… —Mientras comprobaba la calidad de la foto observó con el rabillo del ojo un pequeño paquete junto al codo izquierdo de Albert. Guardó la cámara y señaló el paquete.

—Es un móvil. Sólo acepta llamadas entrantes. Y sólo acepta un contacto —explicó, Albert.

—¿Tú? —inquirió Bonnie.

—¡Exacto! —sonrió satisfecho, Albert—. Le daré las pistas a través del móvil.

—¿Ya estáis otra vez con vuestros juegos de detectives? —Apoyo la cabeza sobre los puños.

—No son juegos, son casos muy reales que ponen en práctica sus conocimientos.

—Vamos, Albert, déjalo ya. No puedes pasarte la vida escondiendo objetos o perdiendo mascotas. Un día te pillará la policía y te tocará pagar una gran multa.

—No, eso no pasará… —susurró el chico, algo decepcionado.

 —Pues yo no te he traído nada —confesó Bonnie, cambiando de tema.

—Elemental —«Ya empezamos…», se dijo la chica—. Durante la semana, Albert intentó contactarte varias veces al móvil pero siempre aparecía ocupado o no respondías. Lo llamaste en cuanto viste las llamadas perdidas y le pediste consejo acerca de mi regalo, pero él estaba tan ocupado con su enigma que no supo qué recomendarte.

»Cuando preguntamos por ti a tu secretaria nos contó que estabas de viaje de negocios, cosa que se confirma con los resguardos de tren que asoman por el bolsillo izquierdo de tu chaqueta. Tu pelo aún no se ha secado del todo y tus pestañas todavía dejan la marca del maquillaje bajo las cejas cada vez que pestañeas, de modo que saliste con prisas de casa y te maquillaste en el metro; por ello deduzco que regresaste hoy mismo.

»A juzgar por las tiritas que cubren tus dedos intentaste, seguramente durante el viaje, hacerme un regalo a mano, quizás una bufanda, unos guantes o un gorro para el invierno, pero dada tu pésima habilidad con las manualidades pereciste en el intento. Por no hablar del punto más obvio, claro está, y es que al sacar la cámara fotos del bolso observé que sólo llevas el monedero, el móvil, las llaves y la propia cámara.

»Tu intención es invitarme a cenar, ya que rara vez llevas tanto dinero encima y porque te sientes culpable por no traerme un regalo. Eso o estás pensando en darme un billete de cien. ¿Me equivoco?

Bonnie entrecerró los ojos y lo miró como si intentase hacerlo desaparecer. Chasqueó la lengua, se cruzó de brazos y echó la mirada a un lado, frustrada. Luego se centró en la carta de comida que Albert había abierto ya.

—Y bien, ¿qué vas a pedir? —preguntó, algo malhumorada.

—A ti.

«Hamburguesa» fue lo que sus ojos releyeron una y otra vez antes de levantar la mirada para así ahogarse en el gris de los ojos de Jack. Por el rabillo del ojo vio que Albert sostenía en el aire su vaso de coca-cola, inmóvil como una estatua; estaba segura de que ni siquiera seguía respirando; y tampoco ella.

—Sé que soy capaz de resolver cualquier caso que se me ponga por delante, pero no sé si soy capaz de mantener una relación estable. Tengo curiosidad por descubrir cuan asombrosa es mi mente y de qué modo puede llegar a organizarse.

¿Aquello era una declaración? No. No podía llamarlo declaración. Declaración de intenciones fue lo que trajo consigo Albert cuando, tras levantarse en silencio y dirigirse al baño, regresó con una mirada torva y sombría. Su juego había empezado, y era algo que por primera vez Jack desconocía.

MonikBlanchett.

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El Tiempo Narrativo

Días atrás hablamos del Narrador, esa figura clave que nos conducirá frase a frase por la línea argumental de tu novela. En esta entrada hablaremos del tiempo narrativo de dicha novela.

Existen cuatro tipos de tiempo narrativos:

  1. Tiempo cronológico: «Una semana después…», «Dos meses antes…»
  2. Tiempo psicológico: Percepción individual del paso del tiempo. Cómo el personaje vive el paso del tiempo.
    • Por ejemplo. Si el personaje está haciendo algo divertido, como tomando unas copas con los amigos o jugando a un juego que le encanta, le pasará rápido.
    • Si, por el contrario, está haciendo algo aburrido o tedioso, como ir al colegio o ayudar en una mudanza, le pasará lento.
  3. Tiempo historia: Lo que tardaría en transcurrir la historia en la vida real (un año, una semana, un día…).
  4. Tiempo relato: Lo que tardamos en leerlo.

Llegados a este punto, debemos decidir el orden y la duración de nuestros hechos.

  1. Orden: Decisión importante, orden cronológico de nuestra historia. En la vida real lo que pasa primero va y primero, y lo que ocurre después va después. Pero en el texto literario no es así, pues puedes empezar por el principio, por el final o por cualquier punto intermedio (a éste último se lo denomina: in medias res).
    • Por lo general se suele comenzar in medias res, en pleno conflicto o antes de que suceda para conseguir captar la atención del lector y atraparlo.
    • Empezar por el final es arriesgado porque el lector ya lo conoce. Cómo han llegado a ese final es lo que lo ha de enganchar, y suele ser un trabajo difícil de conducir.
  2. Duración: Pasa del tiempo de la historia al tiempo del relato. Es decir:
    • Si el Tiempo de la historia es mucho mayor que el Tiempo del relato, es decir, si pasan muchos años pero apenas tardamos en leerlos, estamos creando una elipsis.
      • Elipsis: Técnica narrativa y cinematográfica que consiste en la supresión de algún acontecimiento dentro de la linealidad temporal del relato o la historia. Esta característica forma de narrar, fragmentariamente, deja que el lector haga sus cábalas en los intersticios de las elipsis.
        • Existen dos tipos:
          • Elipsis Explícitas: Narrador dice claramente que hay en un salto en el tiempo:
            • Una semana después…
          • Elipsis Implícitas: el narrador no explicita que hay un salto pero el lector lo intuye.
      • Ejemplo: Contamos qué pasa a los 25 años del personaje y también a los 28 años. Sin embargo, ese lapso de tres años nos lo saltamos, creamos un vacío de información. Esto no sólo sirve para saltar momento sin interés si no todo lo contrario. Estas escenas quedan sin contar en ése momento y, más adelante, recurrirás a ese lapso de tiempo para contar algo de mucho más interés para el desarrollo de tu historia, como un secreto desvelado o un pasado intrínseco del personaje.
      • Dentro de éstas elipsis, el narrador puede dar pistas al lector para que éste ate cabos y comprenda qué ha pasado durante ese lapso de tiempo antes siquiera de que el narrador lo cuente.
    • Si el Tiempo de la historia es mayor que el Tiempo del relato estamos construyendo un resumen (período de la historia comprimido).
    • Si el Tiempo de la historia es igual al Tiempo del relato estamos escribiendo una escena (Tiempo de la historia y del relato por igual. Sensación de realidad gracias a los detalles).
    • Sin embargo, si el Tiempo de la historia es menor al Tiempo del relato hacemos una pausa, ya sea descriptiva o para hacer una digresión reflexiva sobre todo lo acontecido.
      • Hacer una pausa significa que tardamos más en leer que lo que realmente tarda en suceder una escena, dado que nos dedicamos a describir el ambiente o a reflexionar sobre algo.
        • La pausa descriptiva  describe el espacio.
        • La pausa reflexiva narra la historia de los personajes saliéndose totalmente de la trama principal.
    • Finalmente, si el Tiempo de la historia es mucho menor al Tiempo del relato en este caso se está creando un alargamiento.
      • El alargamiento del tiempo real no es más que relatar un hecho que dura poco mientras que el tiempo de la lectura es eterno.
      • Este es un recurso poco utilizado ya que tenemos el peligro de perder al lector.

Una vez tenemos claro cuál va a ser nuestro inicio y cómo lo vamos a manejar utilizaremos tres recursos esenciales sin importar nuestro orden cronológico:

  1. Flashbacks: Retrospección.
    • Salto atrás en el tiempo: La novela empieza con un personaje de 25 años. La historia empieza a avanzar y de pronto da un salto momentáneo a sus 15 años. ¿Por qué? Por la llamada Causa-Efecto, porque debemos mostrarle al lector por qué el personaje hace algo o se comporta de tal manera con sus 25. Siempre debe de haber un por qué para los saltos en el tiempo.
    • En este caso se trata de la construcción de una escena importante, no de un simple apunte del pasado.
  2. Flashforwards: Anticipación.
    • Salto adelante en el tiempo. Anticipa algo, momentáneamente, que ocurrirá justo después de donde hemos dejado al personaje. Pone un cebo, crea una intriga y también suscita interés por anticipar algo que enganche al lector.
    • Algo que nunca debemos hacer es lo siguiente:
      • «James no sabía qué le pasaría dos semanas después».
    • La manera más elegante de construir un Flashforward es seguir el ejemplo de Cien años de soledad: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo». Aquí comienza la historia de su niñez mientras que el lector aguarda el momento del fusilamiento del personaje.
  3. Flashsideways: Caminos paralelos.
    • Si has visto la serie Perdidos ya sabes de qué trata este punto. Se trata de relatar dos vidas en un instante, caminos paralelos de la vida de los personajes. El protagonista vive dos vidas originales y paralelas sin alternarse, al mismo tiempo.

Eso es todo por hoy. Ya sabes que para cualquier duda me puedes escribir un comentario o enviarme un correo electrónico a monik.blanchett@gmail.com.

Saludos,

 

MonikBlanchett.

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¿Qué se necesita para ser escritor?

Lo primero que necesitas para ser escritor es TIEMPO. Cuando tenemos tiempo lo tenemos todo. Es decir, que el simple hecho de dedicarle unos minutos al día ya te convierte en escritor. Escribe todo lo que puedas y siempre que puedas, da igual si son escenas sueltas que se te vienen a la mente durante el trayecto en bus o un formidable capítulo con el que empezar tu primera novela.

Algunos pensaréis: “Pero, si todavía no he publicado nada, ¿cómo puedo ser escritor?” La respuesta es bien sencilla: para mí, un escritor que publica es un AUTOR o un ESCRITOR PROFESIONAL. El resto somos todos escritores noveles.

Lo segundo que necesitas es DEDICACIÓN. Dedícate tiempo, dedícale tiempo a tu ortografía y a tu estilo, y sobre todo dedícale tiempo a tu novela, a la construcción de la trama y personajes. Una trama poco elaborada o unos personajes planos te llevarán muy probablemente al fracaso.

Y, finalmente, el tercer punto y el más importante: LEER. Lee cuanto puedas y cuando puedas, y no solamente del género que más te gusta o del género al que te quieres dedicar. Explora e investiga, haz de ti un escritor polifacético. ¿Quién dice que en una historia de fantasía no hay cabida para el thriller policial? O para el romance. Incluso para la ciencia. Cuanto más leas mejor escribirás y menos fallos cometerás, porque de todo se aprende y el saber es poder.

Pasar de ser un escritor novel a un escritor profesional es un largo camino y se han de sortear muchos obstáculos, empezando por el mayor: . Si no sacas tiempo y no dedicas un momento ni la escritura ni a la lectura, tus sueños, tus ideas y tus textos acabarán guardados en la memoria de un ordenador o, peor aún, olvidados en las páginas de una libreta cerrada.

Saludos,

 

MonikBlanchett.

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